Misión

Desde que empezamos nuestro emprendimiento la misión siempre fue clara, no solo brindar alojamiento si no también una experiencia, un recuerdo, una anécdota ofreciendo un servicio personalizado y amigable, es así que hoy muchos de nuestros huéspedes se han convertido en amigos y eso nos alienta a seguir y mejorar día a día.

Visión

Nuestra visión es ofrecer nuestros servicios con la mayor calidad posible, con trato cordial, reconociendo las necesidades de nuestros huéspedes y lograr una estadía placentera porque es importante que vengan pero también que vuelvan.

Valores

Siempre trabajamos con honestidad, compromiso y responsabilidad sabiendo que ese es el camino a seguir para lograr nuestros objetivos. nuestro compromiso es con nuestros visitantes, que cuando dejen nuestro hotel lo hagan con una sonrisa y llevando en su equipaje muchos recuerdos gratos.

Nuestro hotel... nuestra casa.

A pocas cuadras de la plaza de Fiambalá nos encontramos con la imponente casa de la familia del Pino.

Rodeada por centenarios olivos esta importante casa es de las primeras construidas en la zona, su fecha de construcción data del año 1830.

Sus gruesas paredes de adobe, techos de caña y barro y enormes puertas de algarrobo nos transportan al siglo XIX. Desde afuera sorprende el tamaño, fiel a su época, extendiéndose a lo largo de una cuadra. Una vez en su interior nos encontramos con una eterna galería en la cual se exhiben tesoros de antaño: Tinajas de más de 100 años de antigüedad, enormes placares de madera delicadamente tallados, camas con sus cabeceras de bronce.

No basta con recorrerla una vez ya que con cada mirada se descubren nuevos detalles. Por esta casa desfilaron importantes personalidades como quien ha sido en una oportunidad presidente de la nación Antonio del Pino.

Actualmente, la casa fue sutilmente restaurada y cuenta con todas las comodidades para alojar a los huéspedes más exigentes sin perder su mística y encanto colonial, siendo el único hotel boutique en la zona con esas características. Es imposible resistirse a degustar un buen vino en su salón de estar, sentarse en la galería a disfrutar de un libro durante la siesta o alojarse en una de sus habitaciones de altos techos. Su jardín lateral parece ser el lugar ideal para sentarse por la tarde a observar como el sol pinta de dorado las montañas al ponerse sobre la cordillera de los Andes. Ya sea para alojarse, recorrerla, visitarla, tomar fotografías o escuchar las historias que sus dueños regalan, la Casona del Pino, sin lugar a dudas es un lugar a visitar en Fiambalá.